Centro manufacturero
Atrapada entre el torrente exportador de China y la reducción de riesgos global: el momento de reequilibrio de la ASEAN
El desbordamiento de la capacidad industrial de China está empujando a la ASEAN hacia una nueva encrucijada estratégica: en 2024, las exportaciones de China a la ASEAN crecieron un 12 %, mientras que las exportaciones de la ASEAN a China solo aumentaron un 2 %, y el déficit comercial de la ASEAN con China ya supera los 190 000 millones de dólares. Este artículo, basado en un informe de investigación del Asia Society Policy Institute, analiza, desde tres niveles —la división industrial regional, la reconfiguración de las cadenas de suministro y los instrumentos institucionales—, el difícil doble equilibrio al que se enfrenta la ASEAN.
Una relación comercial que está siendo revalorizada
En 2023, la ASEAN superó oficialmente a Estados Unidos y a la Unión Europea, convirtiéndose en el mayor mercado de exportación de China. Durante más de una década, esta posición fue considerada ampliamente un símbolo del dividendo regional: la proporción de China en el comercio total de la ASEAN pasó del 12 % en 2010 al 20 % en 2023, mientras que la ASEAN elevó su propia cuota de exportaciones globales a casi el 8 % en el mismo período.
Pero detrás del mismo conjunto de datos está surgiendo una línea de divergencia cada vez más pronunciada: en 2024, las exportaciones de China a la ASEAN volvieron a crecer un 12 %, mientras que las exportaciones de la ASEAN a China solo crecieron un 2 %. En Indonesia y Tailandia, este desequilibrio es aún más evidente: las importaciones de ambos países desde China crecieron cerca de un 18 % y un 14 %, respectivamente, mientras que sus exportaciones a China cayeron un 4 % y un 5 %. El déficit comercial de la ASEAN en su conjunto con China se ha ampliado a más de 190.000 millones de dólares.
No se trata de una fluctuación comercial cíclica. La investigación del Asia Society Policy Institute señala que el exceso de capacidad industrial de China se está convirtiendo en un tema central de la agenda comercial global, y la ASEAN, como uno de los grupos de mercados emergentes más profundamente integrados económicamente con China, se encuentra justo en el epicentro de esta ronda de impacto.
Un déficit no equivale a una pérdida neta, pero la estructura está cambiando de naturaleza
La clave para entender esta ronda de presión radica en distinguir el "volumen total" y la "estructura" del déficit comercial.
El análisis de HSBC encontró que el déficit comercial de la ASEAN con China se ve compensado en gran medida por el superávit comercial de la ASEAN con el resto del mundo, especialmente con Estados Unidos. En otras palabras, los beneficios que la ASEAN obtiene de su participación en la integración de la cadena de suministro china dependen en parte de la fortaleza sostenida de la demanda final estadounidense. Durante mucho tiempo, el grueso de las exportaciones chinas a la ASEAN ha sido productos intermedios; estos insumos de bajo costo han sostenido la propia manufactura exportadora de la ASEAN, formando un ciclo triangular de "China provee insumos, la ASEAN procesa, Occidente consume".
El problema es que, dentro de este ciclo, la estructura de los bienes exportados a la ASEAN está cambiando. Cada vez más exportaciones chinas empiezan a tener a la ASEAN directamente como mercado final: si estos productos terminados entran a precios artificialmente reducidos, sustituirán directamente la producción y el empleo locales, algo completamente distinto de la naturaleza del comercio de procesamiento, que crea puestos de trabajo locales.
El impacto aparece primero en el ámbito de los bienes de bajo valor: textiles, muebles, alimentos y bebidas. Las industrias relevantes de Tailandia, Indonesia y Singapur ya han emitido señales de alerta.
Cómo el impacto se materializa primero en las industrias locales
La industria textil de Indonesia ofrece una muestra observable. Según datos de funcionarios indonesios, en 2024 ya se despidió a 80.000 trabajadores del sector, en 2025 otros 280.000 puestos de trabajo están en riesgo y 60 empresas planean más despidos. Los productos importados con precios fuertemente deprimidos —una parte considerable de los cuales llega a través de plataformas de comercio electrónico— están asfixiando el espacio de supervivencia de los fabricantes locales.
Vietnam enfrenta una situación similar: la afluencia de productos chinos baratos en las plataformas de comercio electrónico transfronterizo está cambiando el panorama competitivo del comercio minorista y la manufactura ligera locales.Estos casos apuntan a un mecanismo común: el comercio electrónico transfronterizo ha reducido drásticamente el umbral para que los productos terminados extranjeros ingresen al mercado de consumo de la ASEAN, de modo que el impacto de las importaciones ya no se limita a los canales comerciales tradicionales, sino que llega directamente a los consumidores finales y a los minoristas pequeños y medianos. Para las economías de la ASEAN que aún no han completado su actualización industrial, este impacto llega más rápido, más disperso y más difícil de gestionar con herramientas arancelarias tradicionales que cualquier ronda anterior.
El contexto global del desbordamiento de capacidad productiva
Si ampliamos la perspectiva, la presión que soporta la ASEAN no es un fenómeno aislado, sino una proyección regional de la reorganización del panorama global de la capacidad industrial.
Los datos citados en el informe muestran que el superávit comercial de productos manufacturados de China pasó de aproximadamente 1 billón de dólares en 2018 a más de 1,8 billones en 2023. El alcance de los sectores con exceso de capacidad se ha extendido de los vehículos eléctricos, la energía fotovoltaica y las baterías al acero, la petroquímica, los semiconductores y la maquinaria eléctrica. En el sector de los vehículos eléctricos, la tasa de utilización de la capacidad en China cayó drásticamente el año pasado, más de la mitad de las empresas registraron pérdidas, y en 2023 China superó a Japón como el mayor exportador de automóviles del mundo. Se prevé que la capacidad de producción de módulos fotovoltaicos y baterías de iones de litio alcance entre dos y tres veces la demanda mundial en los próximos años.
La respuesta de las economías desarrolladas ya se ha materializado: Estados Unidos impone aranceles del 100 % a los vehículos eléctricos chinos, del 50 % a las células solares y del 25 % a las baterías de iones de litio; la Unión Europea aplica aranceles de hasta el 45 % a los vehículos eléctricos chinos y ha iniciado investigaciones antisubvenciones en varios sectores, como la energía eólica, la fotovoltaica y los trenes eléctricos. Al mismo tiempo, economías emergentes como Turquía, India y Brasil también están experimentando un aumento repentino de las importaciones de productos manufacturados chinos y han introducido sucesivamente nuevas medidas de restricción comercial.
Las restricciones de China a las exportaciones de insumos clave como el galio, el germanio y los equipos de procesamiento de tierras raras han amplificado aún más la preocupación de todas las partes por la concentración de las cadenas de suministro.
El difícil doble equilibrio de la ASEAN
Para los responsables de políticas y las empresas de la ASEAN, el verdadero desafío no es tomar partido, sino mantener simultáneamente dos conjuntos de equilibrios que se tensionan entre sí.
Primer equilibrio: entre la integración económica y la presión externa. Por un lado, la ASEAN sigue profundizando su integración económica con China; por otro, soporta una presión cada vez mayor de las economías desarrolladas para que reduzca su dependencia de las cadenas de suministro chinas. En la práctica, no es fácil satisfacer ambas exigencias al mismo tiempo, especialmente en un contexto en el que las empresas multinacionales exigen una estrategia "China+1" mientras se endurecen simultáneamente las reglas de origen y las auditorías de trazabilidad de las cadenas de suministro.
Segundo equilibrio: entre aprovechar los insumos de bajo costo y proteger la industria local. Los insumos intermedios chinos baratos y la inversión china que sigue fluyendo ciertamente ayudan a la ASEAN a impulsar el crecimiento industrial; pero una vez que esa misma marea de importaciones supera cierto punto crítico, puede sofocar el espacio de crecimiento de la industria local y dejar a la ASEAN atrapada durante mucho tiempo en el ensamblaje y los eslabones de bajo valor agregado, lo que a su vez limita su propio proceso de industrialización.
Estas dos tensiones ya han tomado forma. El informe estima que, impulsadas por las medidas arancelarias del nuevo gobierno estadounidense y por los propios esfuerzos de China por "reducir riesgos", es muy probable que estas tensiones se amplifiquen y se aceleren aún más.Un efecto secundario digno de atención es el de los precios: a medida que la ASEAN absorbe más exportaciones chinas, ya sean bienes intermedios o de consumo, se generará un efecto deflacionario persistente que, a corto plazo, ayudará a contener la inflación regional. Pero este dividendo de precios y el riesgo de sustitución industrial son dos caras de la misma moneda.
Otra cuestión pendiente es: cuando China enfrenta restricciones comerciales cada vez más estrictas por parte de Estados Unidos y Europa, ¿hasta qué punto puede redirigir sustancialmente sus exportaciones hacia la ASEAN y otros mercados emergentes? El informe mantiene reservas al respecto, lo que también significa que la presión importadora que soporta la ASEAN podría persistir durante bastante tiempo.
¿Cuánto espacio queda en la caja de herramientas institucional?
La ASEAN no carece de herramientas disponibles; el problema es si estas se activan y coordinan plenamente.
Las orientaciones de política propuestas por el informe se concentran en tres niveles:
Primero, reforzar las herramientas comerciales y los mecanismos de coordinación regional. Frente a un aumento súbito de las importaciones, la ASEAN necesita medios de coordinación intrarregional más eficaces para gestionar el ritmo del choque, en lugar de que cada país actúe por su cuenta con restricciones fragmentarias.
Segundo, aprovechar al máximo el marco institucional. El Área de Libre Comercio China-ASEAN (ACFTA) y la Asociación Económica Integral Regional (RCEP) ofrecen plataformas de normas ya existentes, en las que la ASEAN puede entablar negociaciones más sustantivas sobre temas como el exceso de capacidad, las reglas de origen y la coordinación en materia de defensa comercial, convirtiendo la presión externa en impulso para la actualización de las reglas internas.
Tercero, y lo más fundamental: invertir en la propia competitividad. La diversificación de las cadenas de suministro, la mejora industrial y la inversión en capital humano son la vía de largo plazo para que la ASEAN reduzca su vulnerabilidad. La dependencia excesiva de insumos provenientes de una única fuente y de la demanda final de una sola dirección debilita la capacidad de la economía regional para resistir choques.
El informe también recomienda a Estados Unidos y otras principales economías que dialoguen proactivamente con la ASEAN sobre el exceso de capacidad y la "reducción de riesgos", en lugar de tratar a la ASEAN como objeto de política. Si las principales economías quieren que la ASEAN siga siendo un socio clave en la diversificación de sus cadenas de suministro, deben comprender la situación real de una ASEAN que no quiere verse obligada a elegir bando.
La división regional del trabajo está entrando en una fase de renegociación
En las últimas dos décadas, la ASEAN obtuvo beneficios tangibles del ascenso de China y de la integración de las cadenas globales de suministro; hoy, ese mismo conjunto de mecanismos de integración está generando nuevos costos.
Esto no significa que el papel de la ASEAN esté disminuyendo. Todo lo contrario: cuando China, Estados Unidos y la Unión Europea intentan incorporar a la ASEAN en sus respectivas configuraciones de cadenas de suministro, el poder de negociación de la ASEAN ha aumentado objetivamente. Pero ese poder de negociación solo puede materializarse cuando hay coordinación dentro de la región; si los diez Estados miembros responden por separado al choque de importaciones y buscan arreglos bilaterales cada uno por su cuenta, la capacidad de negociación de la ASEAN en la división industrial regional quedará, por el contrario, diluida.
A largo plazo, el verdadero significado de esta ronda de presión quizá no sea "si la ASEAN debe desacoplarse de China", sino una cuestión más estructural: si la ASEAN puede, mientras absorbe inversión china y bienes intermedios, construir suficiente profundidad industrial local y una red comercial intrarregional, para pasar de ser "receptora de cadenas de suministro" a "organizadora de la red de producción regional".La respuesta a esta pregunta determinará si, en el mapa global de la manufactura de la próxima década, la ASEAN será un eslabón pasivo o un polo activo.
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